Ring, ring ...
El : ¿Diga?
Ella: Hola, soy yo, llamaba para pedirte perdón por como me he comportado hoy. (Y para decirte que te quiero cada día más)
El: Tranquila, supuse que te pasaría algo.
Ella: Sí, y tenías razón me pasaba algo, pero no debería haber estado tan tirante contigo ni contestarte tan mal. (Me pasaba el tenerte tan cerca y tener que disimular que no siento nada cuando me miras y me sonríes)
El: Bueno, una mala tarde la tenemos todos.
Ella: Ya, sobre todo cuando nos sentimos tan vacíos. (Vacía porque no sabes la verdad y me duele amar en silencio)
El: ¿Vacíos? ¿por que? ¿que te pasa?
Ella: La vida, que cada día me abre más los ojos, y cuesta cada vez más ver la realidad. (Cuesta ver que no seré capaz de decirte lo mucho que te necesito y que sufriré en silencio el cariño que siento por ti)
El: Bueno, sabes que no estás sola, me tienes aquí para lo que quieras.
Ella: ¿Para lo que quiera? ¿en serio? si me conocieses un poco mejor tal vez no dirías eso. (Lo que quiero es besarte, acariciarte, abrazarte, sentirme tuya y no dejarte jamás)
El: Bueno, no creo que seas ninguna asesina que me quiera matar ¿no?
Ella: No, no te mataría. (O tal vez si, te mataría de amor ...)
El: Entonces no hay ningún problema. Así que anímate y si quieres quedamos el domingo para tomarnos algo todos juntos.
Ella: Vale, de acuerdo, me servirá para distraerme. (aunque sería mejor quedar tú y yo a solas y que la noche sea nuestro refugio)
El: Bueno pues te veo el domingo, un beso.
Ella: Un beso (dulce y tierno en los labios)